En la historia política de Colombia, el Pacífico rara vez ha sido protagonista.
Sus comunidades han sido vistas como periferia, como tierra de amplios recursos y de muchos dolores, pero nunca como el epicentro de las decisiones.
En medio de este abandono estructural, emerge una voz distinta, joven, sabía y contundente:
Alí Bantú Ashanti, el hijo de Timbiquí que busca llevar la memoria y la fuerza de la gente al Senado de la República.
La Raíz Profunda del Pacífico
Alí creció entre los ríos y selvas que guardan la memoria ancestral afrodescendiente del Cauca. Territorios de música, resistencia y lucha, pero también de violencia y olvido. Allí aprendió que la dignidad no se negocia y que la educación es un salvavidas.
Su vida es el reflejo de miles de jóvenes que han tenido que abrirse camino en un país desigual y con pocas oportunidades.
Por eso, su consigna: “Colombia para todos, todas y todes” es el eco de un pueblo que durante siglos ha cargado con la exclusión. Nadie sobra en la nación, nadie debe ser relegado a las orillas.
Trayectoria Técnica y Resistencia Activa
Alí Bantú. Es abogado de la Universidad Autónoma de Colombia, especialista de la Universidad del Rosario y Magíster de la Universidad Internacional de Valencia.
Su trabajo más decisivo se consolidó con el Colectivo Justicia Racial, una organización que reúne a más de 150 defensores que lideran procesos pro-bono en defensa de víctimas de abuso policial, montajes judiciales y perfilamiento racial.
Como director, su labor no solo ha permitido la libertad de jóvenes injustamente encarcelados, sino que ha visibilizado las prácticas estructurales de racismo en el sistema judicial.
Este liderazgo técnico lo llevó a escenarios de alto impacto:
Lideró la campaña Voto Pacífico (2022) para promover la participación electoral y defender a los votantes contra la coerción.
Fue designado por el Gobierno del presidente Gustavo Petro como Comisionado Experto para la Reforma a la Justicia (2023), en reconocimiento a su enfoque riguroso y su compromiso con la justicia racial.
Ha participado en foros internacionales de alto nivel, consolidando una trayectoria de incidencia política y jurídica respaldada por una mirada técnica, rigurosa y profundamente humana.
La Otredad como Fuerza Política
Alí Bantú encarna la Otredad como Fuerza Política. Sus propuestas nacen de escuchar a los pescadores, a los trabajadores de a pie, estudiantes, a las mujeres líderes y a los campesinos del Suroccidente colombiano.
No es casualidad que Iván Cepeda, una de las voces más influyentes del progresismo, respalde su candidatura.
Para el Pacto Histórico, Alí Bantú encarna la renovación política con raíz territorial y experiencia comunitaria.
El 89, su número en el tarjetón, simboliza la posibilidad de que el Cauca y el Pacífico tengan, por fin, un senador que hable desde la memoria y la visión de sus pueblos.
En sus manos tiene un gran reto: transformar la indignación en esperanza, y esa esperanza en representación política, representando un progresismo vivo, con rostro humano y raíces profundas en los territorios.
Un Llamado a la Inclusión
El 26 de octubre, en la consulta interna del Pacto Histórico, el tarjetón marcará una oportunidad: el número 89.
Alí Bantú Ashanti es la voz de un hijo de Timbiquí que quiere llegar al Senado para recordarle a Colombia que la verdadera paz y la verdadera democracia se construyen desde las orillas, desde quienes han estado siempre al margen.
Una voz que lleva en el pecho la memoria de los olvidados y, en la palabra, la esperanza de un país incluyente y digno.









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